En LATTIMEX buscamos ideas donde otros no miran. Esta vez la pregunta fue inesperada: ¿puede un circuito del cerebro de un insecto ayudar a acomodar la carga de un camión?

La mosca de la fruta se orienta con una especie de brújula interna. Un anillo de neuronas en el centro de su cerebro lleva la cuenta de hacia dónde mira. Gracias al conectoma MaleCNS, el mapa completo de las conexiones del cerebro de una mosca, podemos leer ese circuito neurona por neurona y sinapsis por sinapsis.

Lo que hicimos fue tomar ese circuito, entender qué cálculo realiza y convertirlo en una regla que una computadora puede ejecutar en microsegundos. A este proceso le llamamos destilación de algoritmos naturales.

Una brújula de 88 neuronas

El punto de partida es el conectoma Male CNS, publicado por el equipo FlyEM de Janelia Research Campus junto con el Cambridge Connectomics Group y Google Research. Reconstruye con microscopía electrónica todo el sistema nervioso central de una mosca macho: el cerebro, los lóbulos ópticos y el cordón nervioso ventral. Su versión 1.0 salió en junio de 2026 y los datos son abiertos bajo licencia CC BY 4.0, que permite reutilizarlos y transformarlos citando la fuente.

El circuito que elegimos une dos poblaciones del complejo central: 46 neuronas EPG y 42 neuronas Delta7, conectadas por 2,149 conexiones. Cuando un sector del anillo se activa, Delta7 proyecta esa actividad hacia el lado opuesto. Es un mecanismo natural de contrapeso.

Las 88 neuronas del circuito vistas de frente: el anillo del cuerpo elipsoide coloreado como una rueda de color y el puente protocerebral en forma de arco
Las 88 neuronas del circuito, con su forma real. Cada EPG lleva el color de su posición en la brújula, por eso el anillo inferior (el cuerpo elipsoide) forma una rueda de color. Las Delta7, en plateado, recorren el arco superior (el puente protocerebral). Render de LATTIMEX con esqueletos del conectoma Male CNS, obtenidos de neuPrint. Datos: MaleCNS v1.0, FlyEM/HHMI Janelia y colaboradores, bajo CC BY 4.0. Selección, simplificación de geometrías y visualización realizadas por LATTIMEX.

Toda esa transformación cabe exactamente en una matriz de 16 × 16: 256 números, sin error de aproximación. Cada número conserva la huella del cableado real de la mosca.

Un camión también necesita saber dónde está su peso.

Del conectoma al camión

  1. Mapa del cerebro. Partimos del conectoma MaleCNS de Janelia, reconstruido con microscopía electrónica y publicado como datos abiertos.
  2. Aislar el circuito. Extrajimos la brújula EPG → Delta7 → EPG y verificamos su anatomía conexión por conexión.
  3. Destilarlo. Condensamos su función completa en la regla de 16 × 16 y comprobamos que ninguna neurona sobra.
  4. Ponerlo a trabajar. Dividimos el piso del camión en los mismos 16 sectores del anillo. El circuito lee cuánto peso hay en cada uno y decide contra qué pared se apoya la siguiente caja.
  5. Probarlo contra todo. Lo medimos en cargas nuevas frente a nuestro método base, un contrapeso clásico y 64 cerebros de mosca con el cableado desordenado.

Las reglas de seguridad no las decide la mosca: las garantiza el motor en cada caja. Rotación solo sobre el eje vertical, al menos 75% de la base apoyada, nada pesado sobre lo frágil, peso máximo del vehículo y un orden de carga que permite que cada parada descargue sin mover las cajas de las siguientes.

Lo que medimos

Desbalance lateral promedioDistancia del centro de gravedad al eje del camión, como porcentaje del ancho. Menos es más estable. Cargas que no se usaron para diseñar el método.

El acomodo guiado por la mosca subió prácticamente el mismo volumen que nuestro método base. Lo que cambió fue el reparto: el peso quedó mejor distribuido entre el lado izquierdo y el derecho del camión.

Cómo decide la mosca

Puede probar el circuito aquí mismo. Cada columna de la matriz es un sector estimulado; el anillo muestra hacia dónde responde. La respuesta más fuerte aparece del lado opuesto: esa es la señal de contrapeso que usamos en el camión.

La regla destilada de 88 neuronasToque una columna o un sector del anillo. Los ángulos son las posiciones anatómicas medidas en el cerebro de la mosca.

Cada número de la matriz resume sinapsis reales. Una sola EPG conecta un sector de la brújula con el puente protocerebral, y una sola Delta7 reparte su señal a lo largo de todo el arco. Así el circuito lleva la información de un lado del anillo al opuesto.

Una neurona EPG y una neurona Delta7 resaltadas sobre el resto del circuito
Una EPG (coral) y una Delta7 (azul) resaltadas sobre el resto del circuito. La EPG sale de un solo sector de la brújula; la Delta7 recorre el arco del puente protocerebral. Render de LATTIMEX con datos del conectoma Male CNS. Datos: MaleCNS v1.0, FlyEM/HHMI Janelia y colaboradores, bajo CC BY 4.0. Selección, simplificación de geometrías y visualización realizadas por LATTIMEX.

Frontera, con método

Una idea llamativa no basta. Por eso trabajamos igual que en cualquier otra línea de investigación de LATTIMEX:

  • Diseñar en unos datos, medir en otros.
  • Rivales incluidos. Comparamos contra un contrapeso clásico escrito a mano, la versión matemática simplificada del circuito y 64 cerebros de mosca con el cableado desordenado. El cableado real obtuvo el mejor equilibrio.
  • Cada caja, auditada. Un programa independiente del que acomoda revisa colisiones, apoyo, fragilidad, peso y orden de descarga en cada carga.
Cómo leer estas cifras.

Del cerebro de una mosca a su operación

Para usar este circuito tuvimos que entenderlo a un nivel de detalle poco común. Revisamos 88 neuronas una por una, contamos sus 2,149 conexiones y verificamos cada sinapsis contra la fuente oficial. Comprobamos que la regla destilada reproduce el circuito sin error. Después auditamos cada caja de cada carga: dónde se apoya, qué lleva encima y en qué orden sale.

Ese mismo cuidado es el que ponemos en la operación de cada cliente. Un plan de reparto falla en los detalles que nadie anotó: la caja que no gira porque no cabe de lado, la tarima que no puede ir sobre mercancía frágil, la parada que queda bloqueada al fondo, el camión que en papel tenía capacidad y en el andén no. Por eso, antes de optimizar, desciframos cómo funciona su operación:

  • Su carga, tal como es. Medidas, pesos, orientaciones permitidas y fragilidad de cada tipo de bulto.
  • Su flota real. Dimensiones interiores, carga útil y la forma en que se sube y se baja la mercancía en cada unidad.
  • Su secuencia de entregas. Qué parada va primero, qué debe quedar a la mano y qué no puede moverse en el camino.
  • Sus reglas no escritas. Lo que su equipo hace por experiencia y que un sistema debe respetar.

Con esa información, cada plan que propone LATTIMEX se puede ejecutar tal como se diseñó, y cada mejora se mide contra su forma actual de trabajar, con sus propios datos.

Si desciframos el cerebro de una mosca, podemos descifrar su operación.

La investigación de frontera tiene sentido cuando termina en una operación mejor. Esta es una de las muchas ideas que exploramos para que cada plan de LATTIMEX sea más eficiente, más seguro y más fácil de ejecutar.

De la investigación a su operación

Vea cómo se acomodaría su propia carga.

Podemos comenzar con una muestra de sus pedidos y vehículos para visualizar el acomodo 3D, validar las restricciones y medir el resultado sobre un caso real.